Eres ingenioso para proporcionarte los útiles precisos y acostumbrados. Pronto, traed fuego, mirtos e incienso para que principiemos por invocar a los Dioses.
CORO.
Durante vuestras libaciones uniremos nuestros votos a los vuestros, congratulándonos de que una reconciliación tan generosa haya seguido a vuestras disputas y querellas.
BDELICLEÓN.
Principiad, pues, por guardar un silencio religioso.
CORO.
¡Oh Febo! ¡Oh Apolo Pitio! Haz que el negocio que va a resolverse delante de esa puerta, sea para bien de todos nosotros, libres ya de nuestros errores. ¡Oh Peán!
BDELICLEÓN.
¡Oh Dios poderoso, Apolo Agieo que velas ante el vestíbulo de mi casa![133] Acepta este nuevo sacrificio que te ofrezco para que te dignes suavizar el humor áspero e intratable de mi padre. ¡Oh rey! endulza con algunas gotas de miel su avinagrado corazón; que sea en adelante clemente con los hombres; más compasivo con los reos que con los acusadores; sensible a las súplicas, y que pierda su carácter esa furia, dolorosa para el que se acerca, como las ortigas.
CORO.