Entra ahora el otro.
FILOCLEÓN.
De ninguna manera: uno de estos dedos aborrece a los lacedemonios como el que más.
BDELICLEÓN.
No hay otro remedio.
FILOCLEÓN.
¡Infeliz de mí, no voy a tener sabañones en la vejez!
BDELICLEÓN.
Vamos pronto; ahora imita el paso afeminado y muelle de los ricos... Así, como yo.
FILOCLEÓN.