BACO.

No hagas tal; porque cuando yo me siento entre los espectadores y miro invenciones tan vulgares, envejezco más de un año.

JANTIAS.

¡Desdichado hombro mío! Sufres y no se te permite hacer reír.

BACO.

¿No es esto el colmo de la insolencia y de la flojedad? Yo, Baco, hijo del ánfora,[176] voy a pie y me fatigo, mientras le cedo a ese sibarita mi asno para que vaya a su gusto y no tenga nada que llevar.

JANTIAS.

Pues qué, ¿no llevo yo nada?

BACO.

¿Cómo has de llevar si eres llevado?