Por Apolo te lo juro.
HÉRCULES.
Y entonces me desperté.[182]
BACO.
Estaba yo en la nave, leyendo para mí la Andrómeda,[183] cuando de repente se apodera de mi corazón un vivo deseo...
HÉRCULES.
¿Un deseo? ¿De qué especie?
BACO.
Pequeñito, como Molón.[184]
HÉRCULES.