CARONTE.

Pues tienes que dar la vuelta a la laguna.

JANTIAS.

¿Y dónde me detengo?

CARONTE.

En la piedra de Aveno,[217] junto a las posadas.

BACO.

¿Has entendido?

JANTIAS.

Perfectamente. ¡Qué desgraciado soy! Sin duda al salir de casa tuve algún encuentro de mal agüero.