BACO.

¡Oh sacerdote!,[227] sálvame para que pueda beber contigo.

JANTIAS.

¡Estamos perdidos, Hércules poderoso!

BACO.

No lo mientes, querido mío; no pronuncies su nombre.

JANTIAS.

Entonces diré: ¡Oh Baco!

BACO.

Menos aún.