Digo que yo soy un inmortal, Baco, hijo de Júpiter, y que ese es un esclavo.
ÉACO. (A Jantias.)
¿Has oído?
JANTIAS.
Perfectamente; por lo mismo hay que azotarle más fuerte; si es un dios, no sentirá los golpes.
BACO.
¿Por qué, pues, ya que pretendes pasar por un inmortal, no has de someterte también a la fustigación?
JANTIAS.
Tienes razón. Aquel que llore antes, o se muestre sensible a los palos, es señal de que no es dios.
ÉACO.