Continúa recitando, y mucho ojo con la alcuza.
EURÍPIDES.
La ciudad de Sidón abandonando
Cadmo, hijo de Agenor...[360]
ESQUILO.
Perdió su alcuza.
BACO.
¡Ay, amigo mío! Cómprale esa bendita alcuza, pues, si no, nos va a echar a pique todos los prólogos.
EURÍPIDES.
¡Cómo! ¿yo comprársela?