Estás perdido; en seguida va a añadir: «Perdió su alcuza.» Porque la tal alcuza se adhiere a tus prólogos como el orzuelo a los párpados. Pero, por todos los dioses, pasa ya a ocuparte de la parte lírica de sus dramas.
EURÍPIDES.
Puedo demostrar hasta la evidencia que sus cantos son perversos y llenos de las mismas repeticiones.
CORO.
¿En qué parará esto? Ansioso estoy de saber qué censuras se atreverá a presentar contra sus infinitos y bellísisimos cantos, tan superiores a los de los poetas del día; no acierto a comprender en qué podrá motejar a este rey de las fiestas de Baco,[364] y le auguro una derrota.
EURÍPIDES.
¡Sí! ¡Admirables cantos líricos! Ahora se verá, pues voy a reunirlos todos en uno.
BACO.
Y yo a llevar la cuenta con estas piedrecitas.
EURÍPIDES.