Ya es hora de marchar: cuando salíamos de casa, el heraldo ha cantado por segunda vez.[415]

PRAXÁGORA.

Yo he pasado toda la noche en vela esperándoos. Aguardad, voy a llamar a esta vecina arañando suavemente su puerta; porque es preciso que su marido nada note.

MUJER SEGUNDA.

Ya he oído, al ponerme los zapatos, el ruido de tus dedos, pues no estaba dormida; pero mi esposo, que es un marinero de Salamina, no me ha dejado descansar en toda la noche; en este mismo momento he podido por fin apoderarme de sus vestidos.

MUJER PRIMERA.

Ya vienen Clináreta, Sóstrata y su vecina Filéneta.

PRAXÁGORA.

¡Apresuraos! Glice ha jurado que la que llegue la última pagará en castigo tres congios de vino y un quénice de garbanzos.

MUJER PRIMERA.