Yo sí. Lo primero que hice, como convinimos, fue ponerme los sobacos más hirsutos que un matorral. Después, cuando mi marido se iba a la plaza, me untaba con aceite de pies a cabeza, y me tostaba al sol durante todo el día.[417]
MUJER QUINTA.
Yo también he suprimido el uso de la navaja[418] para estar completamente velluda, y no parecer mujer en nada absolutamente.
PRAXÁGORA.
¿Traéis las barbas con que acordamos presentarnos todas en la asamblea?
MUJER CUARTA.
¡Por Hécate! Yo tengo una hermosísima.
MUJER QUINTA.
Y yo otra más bella que la de Epícrates.[419]
PRAXÁGORA.