«Las mujeres, proseguía, están llenas de discreción y dotadas de especial aptitud para atesorar: las mujeres no divulgan jamás los secretos de las Tesmoforias; al paso que tú y yo (añadía) revelamos siempre las decisiones del Senado.»

BLÉPIRO.

Y no mentía, ¡por Mercurio!

CREMES.

«Las mujeres, continuaba, se prestan unas a otras vestidos, alhajas, plata, vasos, a solas, sin testigos, y se lo devuelven todo religiosamente, sin engañarse nunca, lo cual no hacemos la mayor parte de los hombres.»

BLÉPIRO.

¡Por Neptuno! es cierto; y aunque haya habido testigos.

CREMES.

«Las mujeres jamás delatan ni persiguen a nadie en justicia, ni conspiran contra el gobierno democrático.» En fin, concluyó concediéndoles todas las buenas prendas imaginables.

BLÉPIRO.