CORO.
Ahora es la ocasión de poner en juego los recursos de tu ingenio, y de probar tu amor al pueblo y lo que sabes hacer en favor de tus amigas. Ahora es la ocasión de desplegar en provecho de todos esa hábil inteligencia que colme de infinitas prosperidades la vida de un pueblo culto, demostrando su inagotable poder. Ahora es, sí, la ocasión, porque nuestra república necesita de un plan sabiamente combinado. Pero tengamos cuidado de hacer cosas nunca hechas ni dichas; porque nuestros hombres aborrecen lo que están acostumbrados a ver. No tardes; pon en seguida manos a la obra. La prontitud es singularmente grata a los espectadores.
PRAXÁGORA.
Yo confío en la bondad de mis consejos; pero mucho temo que los espectadores no quieran aceptar mis novedades, y se aferren a las antiguas y acostumbradas prácticas: esto es lo que me inquieta.
BLÉPIRO.
No temas por tus innovaciones; al contrario, el apetecerlas y aceptarlas es nuestro flaco, así como el despreciar lo antiguo.
PRAXÁGORA.
Pues bien, que nadie me contradiga ni interrumpa antes de conocer mi sistema y de haberme oído. Quiero que todos los bienes sean comunes, y que todos tengan igual parte en ellos y vivan de los mismos; que no sea este rico y aquel pobre; que no cultive uno un inmenso campo y otro no tenga donde sepultar su cadáver; que no haya quien lleve cien esclavos, y quien carezca de un solo servicio; en una palabra, establezco una vida común e igual para todos.
BLÉPIRO.