Entrar en mi casa.

EL JOVEN.

¿Indispensablemente?

VIEJA PRIMERA.

Como si Diomedes[527] lo ordenase.

EL JOVEN.

Pues bien, extiende una capa de orégano sobre cuatro ramas; cíñete de bandas la cabeza, y coloca junto a ti los vasos de perfumes, y en la puerta el cántaro de agua lustral.[528]

VIEJA PRIMERA.

También me comprarás una corona.

EL JOVEN.