No tiene nada de particular; yo tengo buenos ojos y tampoco los veo.
PLUTO.
Ahora dejadme; ya os lo he dicho todo.
CREMILO.
No, por cierto: ahora te retendremos con más motivo.
PLUTO.
¿No decía yo que habíais de atormentarme?
CREMILO.
Vamos, te lo suplico, déjate convencer y no me abandones. No encontrarás, por mucho que busques, un hombre mejor que yo. No, por Júpiter, no hay otro como yo.
PLUTO.