Nada temas, querido mío; yo estoy decidido, tenlo bien presente, a conseguir mi objeto, aunque deba morir en la demanda.

CARIÓN.

Y, si quieres, yo también.

CREMILO.

Además nos ayudarán en nuestra empresa todos los hombres honrados, que carecen hasta de un bocado de pan.

PLUTO.

¡Ay, qué pobres son esos auxiliares!

CREMILO.

No lo serán cuando se hagan ricos. — (A Carión.) Corre a todo correr...

CARIÓN.