Ese es, sin duda, el más eficaz remedio. ¡Ea!, no tardes; procura concluir pronto.
CREMILO.
Ya voy.
BLEPSIDEMO.
Corre.
CREMILO.
Eso hago.
LA POBREZA.
¡Atrevidos, miserables, sacrílegos! ¿Qué intentáis, débiles y temerarios mortales? ¿Adónde huís? Deteneos.