BLEPSIDEMO.
Pues pagará su audacia.
LA POBREZA.
¿Quién pensáis que soy?
CREMILO.
Una tabernera o una vendedora de huevos. De otro modo no te hubieras lanzado con tan destempladas voces sobre nosotros, que en nada te hemos ofendido.
LA POBREZA.
¿De veras, eh? ¿Os parece que todavía es poco el tratar de echarme de todas partes?
CREMILO.
¿No te queda el Báratro?[588] ¿Pero quién eres? Vamos, dínoslo pronto.