¿Podéis negarlo, bribones? Hasta aquí llega el olor de los peces y de los asados; ¡hu! ¡hu! ¡hu! ¡hu! ¡hu! ¡hu! (Olfatea.)
CREMILO.
¿Hueles algo, canalla?
EL HOMBRE HONRADO.
Es el frío sin duda. ¡Cómo lleva tan raído el manto!
EL DELATOR.
¡Vive Dios! ¡Esto no puede tolerarse! ¡Burlarse de mí esa gentuza! ¡Qué indignidad! ¡Verse tratado así un hombre honrado, un buen ciudadano!
CREMILO.
¿Tú, hombre honrado y buen ciudadano?
EL DELATOR.