¿Y qué ha hecho?
LA VIEJA.
Me ha devuelto mis regalos, y además este otro pastel, con la condición de que no pusiese los pies en su casa, añadiendo este insulto:
«Eran en otro tiempo los milesios
Varones esforzados...»[626]
CREMILO.
Pues no es tan malo el muchacho: ahora que es rico no le gustan las lentejas;[627] antes la necesidad le obligaba comer de todo.
LA VIEJA.
Por las dos diosas te lo juro, antes estaba continuamente a la puerta de mi casa.
CREMILO.