LA VIEJA.
¡Mucho tiempo! Ayer estuvo conmigo.
CREMILO.
Le pasa lo contrario que a otros muchos: el vino, según parece, le aclara la vista.
LA VIEJA.
No; siempre es un desvergonzado.
EL JOVEN.
¡Oh Neptuno, rey del mar! ¡Oh vetustas divinidades, cuántas arrugas tiene en la cara!
LA VIEJA.
¡Eh! ¡Eh! Aparta la antorcha.