¿Querrás hacerme un favor, amigo mío?
CARIÓN.
Si puedo, con mucho gusto.
MERCURIO.
¿No podrías darme un pan bien cocido, y una gran tajada, de las víctimas que estáis sacrificando en casa?
CARIÓN.
Pero es un sacrilegio el sacarlas.
MERCURIO.
Ya sabes que cuando le robabas alguna cosa a tu dueño, yo siempre procuraba que no lo supiese.
CARIÓN.