CORO.
Terrible es la noticia. Ea, mujeres, no perdamos un momento; registremos, busquemos a ese hombre, y veamos dónde ha podido ocultarse. Ayúdanos, Clístenes, y así, amigo mío, te estaremos agradecidas por doble concepto.
CLÍSTENES.
Bueno, manos a la obra. ¿Quién eres tú, la primera?
MNESÍLOCO. (Aparte.)
¿Dónde me esconderé?
CLÍSTENES.
Vais a ser reconocidas.
MNESÍLOCO. (Aparte.)
¡Pobre de mí!