[180] Baco traía sobre un vestido de mujer la piel de león y la maza que constituían el atavío característico de Hércules.

[181] Habla de Clístenes como de un navío. Hay una alusión a las costumbres disolutas de Clístenes.

[182] Con esta frase, que es la que ordinariamente se emplea para concluir la narración de un sueño, da a entender Hércules que no cree una palabra de cuanto le ha dicho Baco. — Otras ediciones (la de Boissonade) la ponen en boca de Jantias, y aun del mismo Baco.

[183] Tragedia de Eurípides, de la cual solo se conservan fragmentos, citada y parodiada en [Las fiestas de Ceres].

[184] Había dos personas de este nombre, uno autor y otro ladrón, pero ambos de agigantada estatura.

[185] La glotonería de Hércules era proverbial, y ya la ridiculizó Aristófanes en Las Aves.

[186] Eurípides había muerto un año antes de representarse Las Ranas, en la corte de Arquelao, rey de Macedonia, despedazado por una jauría de perros que se echaron sobre él en un lugar solitario.

[187] El interés de Baco se explica porque las tragedias se representaban en sus fiestas y habían nacido con ocasión de las mismas.

[188] Hijo de Sófocles, que en vida de su padre, muerto poco tiempo antes de ponerse en escena Las Ranas, había ganado una vez el premio en un certamen trágico. Había sospechas de que la obra laureada no era suya, sino de su padre; y por eso Baco se reserva para juzgarle a que presente una nueva tragedia.

[189] Aristófanes hace justicia a la modestia de Sófocles, virtud rarísima en los poetas.