MNESÍLOCO.

«¿Me ves sentada sobre su tumba?»[139]

MUJER SÉPTIMA.

¡Que el cielo te confunda! ¿Pues no dice que el altar es un sepulcro?

EURÍPIDES.

«¿Y por qué, extranjera, estás sentada sobre ese mortuorio monumento envuelta en fúnebre ropaje?»

MNESÍLOCO.

«Quieren obligarme a unir mi destino al del hijo de Proteo.»[140]

MUJER SÉPTIMA.

¿Por qué engañas a ese infeliz extranjero? — No le creas; es un bribón que se ha metido entre las mujeres para robarnos las joyas.