—¿Y después, qué sucedió?—le pregunté con vivo interés.
—Nada, que aquella noche no pude dormir de remordimientos y al día siguiente tomé el tren para mi pueblo.
—¿Sin ver a Teresa?
—Sin ver a Teresa.
—¿Y después, qué sucedió?—le pregunté con vivo interés.
—Nada, que aquella noche no pude dormir de remordimientos y al día siguiente tomé el tren para mi pueblo.
—¿Sin ver a Teresa?
—Sin ver a Teresa.