Nueva y fastidiosa dilación antes de resolverse quién había de dirigir la palabra al concurso. Alvaro Peña, que era hombre despachado y de arranque, se decidió a dar unos pasos hacia la boca del telón, y dijo en voz alta:

—Señores.

—¡Chis, chis! ¡Silencio!—gritaron algunos.

Y reinó el silencio.

—Señores: El motivo de celebrajse este meeting (sorpresa y extraordinaria complacencia del concurso al escuchar la palabreja exótica) no es otro ¿eh?, que el de unirnos todos para fomentaj los intereses morales y materiales de Sajió. Hace algunos días me indicaba nuestro dignísimo presidente que estos intereses se hallaban abandonados, ¿eh?, y que era necesario a todo trance fomentajlos. Señores, en Sajió hay varios problemas que jesolvej en este momento histórico; el problema del mejcado cubiejto, ¿eh?, el problema del cementerio, el problema de la cajetera a Rodillero, el problema del matadero y otros. Yo le dije a mi querido amigo, el dignísimo presidente: El único medio ¿eh?, de jesolvej estos problemas es celebraj un meeting donde todos los sajienses puedan emitij libremente su opinión...

—¿Eh?—gritó un socarrón desde la cazuela.

Peña alzó los ojos furibundos hacia allá. Y como era hombre a quien se le suponían malas pulgas, y gastaba unos bigotes desmesurados, el socarrón tembló por su pellejo y no volvió a chistar.

—Mi buen amigo, cuyo gran corazón y amoj al progreso conocen todos, me dijo que hacía tiempo que pensaba sobre lo mismo, y que él además, ¿eh?, tenía otro proyecto que no tajdará en comunicaj al ilustrado público. En consecuencia de esto hemos convocado a los vecinos de Sajió para una jeunión pública, y aquí estamos... porque hemos venido. (Este desenfado produce excelente efecto en el auditorio, que ríe con benevolencia).

—Señores—siguió el ayudante animado por los rumores,—yo creo que lo que le hace falta a este pueblo es despertaj del letajgo en que yace, ¿eh?, vivij de la vida de la razón y del progreso, ¿eh?, ponerse a la altura de los adelantos del siglo, ¿eh?, tenej conciencia de sí y de sus fuejzas. Hasta ahora, Sajió ha sido un pueblo dominado por la teocracia; mucha novena, mucho sermón, mucho rosario, y no pensaj para nada en el fomento de sus intereses, ni en aprender nada útil. Es necesario salij cuanto más antes de esta situación, ¿eh? Es necesario sacudij el yugo teocrático. Un pueblo dominado por los curas, es siempre un pueblo atrasado... y sucio. (Risas y aplausos, entre los cuales se oye tal cual chicheo.)

El ayudante hablaba mejor, y adquiría cierto donaire en cuanto se trataba de denigrar al clero.