Las mujeres se apresuraron á intervenir para calmarla. Demetria también hizo lo posible.

—No lo tomes por donde quema, mujer—manifestó Elisa, la joven sabia que poseía el arte de persuadir.—Se pueden hacer regalos y caricias sin ninguna mala intención. Todos sabemos en Entralgo que D. Félix te quiere como una hija.

La compostura no agradó á la irritada zagala, que iba á responder con acritud; pero en aquel momento dos mozos gallardos se aparecieron de improviso, dando cortésmente las buenas noches. Jacinto de Fresnedo estaba delante de ella y Nolo de la Braña frente á Demetria. Detrás se percibían esfumadas en la sombra las siluetas de quince ó veinte monteras que cobijaban las cabezas de otros tantos jóvenes de los altos de Villoria. Su llegada produjo cierta sensación en los grupos cercanos, pero muy particularmente en nuestras zagalas, que hicieron un movimiento de sorpresa.

—¡Jesús, qué diablos de hombres! ¡Me habéis asustado!—exclamó Flora pasando instantáneamente del enojo á la risa.

Demetria no dijo nada, pero clavó sus grandes ojos límpidos en Nolo con expresión amorosa. Éste la miró también con tímida adoración. Ambos se ruborizaron y en un rato no supieron qué decirse.

—Habéis llegado un poco tarde—dijo al cabo la niña suavemente.—Más de la mitad de aquel montón de árgoma se ha quemado ya en la hoguera: Celso ha disparado una nube de cohetes y los bailarines andan cerca de rendirse.

Su voz era dulce, pastosa: su modo de hablar grave y sosegado, trasmitiendo á los demás la calma que reinaba en su espíritu.

—Desde la Braña hasta aquí hay algunos pasos—respondió Nolo con parecido sosiego.—Tuve que bajar de la cabaña un carro de yerba y cenamos tarde... Además, mi madre tampoco hoy quiso dejarme marchar sin el rosario.

—Ha hecho bien. Faltar á las oraciones por divertirse es doble pecado... ¿Y tu madre y tu hermana vendrán mañana?

—Las dos me encargaron para ti muchos recuerdos. Mi hermana quería venir á la misa, pero tiene á su niño un poco enfermo y acaso no podrá. Me ha dado este escapulario para que le hagas el favor de tocarlo á la Virgen.