—¿Y a tu mamá no le hace regalos?
—También.
—¿Y qué dice tu papá?
—¿Mi papá?—exclamó la niña levantando los ojos con sorpresa—, ¿qué ha de decir?
Pacita, sin contestar, llamó la atención de una de sus hermanas.
—Mercedes, mira qué pulsera tan bonita le ha regalado el general a
Esperanza.
La segunda de Alcudia perdió su rigidez por un momento, y tomando el brazo de Esperanza la examinó con curiosidad.
—Es muy bonita. ¿Te la ha regalado el general?—preguntó cambiando al mismo tiempo con su hermana una mirada maliciosa.
—Aquí está Ramoncito—dijo Esperanza volviendo los ojos a la puerta.
—¡Ah! Ramoncito Maldonado.