—Mira, Clemen, que te estás desacreditando—le decía aquélla, mientras engullía vorazmente un pedazo de pavo en galantina—. Deja ese niño que no vale un perro chico…. Para capricho ya ha sido bastante.

—¿Qué sabes tú lo que vale?—replicaba riendo Clementina.

—Por las trazas, hija…. Parece hecho en la Dulce Alianza. Lleva más de un año en relaciones contigo, y todavía se pone colorado como un pavo cuando le miras.

—Pues eso es precisamente lo que a mí me gusta.

Pepa alzó los hombros con indiferencia.

—¿De veras? Para mí sería una calamidad, hija.

—Y Arbós, ¿qué tal se porta?

—Ese es un tonto de capirote, ¿sabes?—dijo con la boca llena—; pero al menos tiene fachada. En diciéndole que es un gran hombre se tira de cabeza al agua por ti…. Tú no sabes…. Me ha colocado en el Ministerio más de dos docenas de parientes…. Luego da gusto tener cierta influencia en la política y que los diputados la mimen a una. Ayer, precisamente, tuve la visita de Mauricio Sala, que quiere a todo trance ser subsecretario. Al parecer, está seguro de que, siéndolo, Urreta le dará su hija.

—Yo detesto la política…. ¿Sabes que Irenita está monísima con su traje de cazadora?…

—¡Ps! vistosilla….