Por último, después de tres o cuatro años de esta vida reposada, nuestro caballero se vió necesitado a malvender su finca y retirarse de nuevo a Madrid con el hígado enfermo y la cabeza llena de canas.
* * *
«Los autores se ven necesitados a empujar el carro de su propia fama», ha dicho el poeta Leopardi.
Es cierto, pero a condición de hacerse invisibles, que no sean caballo, sino electricidad.
* * *
Cuando un escritor principia a comerciar con su ingenio, no tarda en suspender los pagos.
* * *
Cuando se apura de un trago la copa de la gloria, suele subirse a la cabeza. A veces también produce vómitos. Pero si se la bebe a pequeños sorbos, conforta la existencia, y es fuente de alegría.
* * *
Los libros son como los hijos; se engendran con placer; luego dan disgustos: por fin amparan la vejez.