En efecto, el oasis se hallaba enfrente de ellos. No muy lejos se divisaban las crestas azuladas de sus montañas. Los exploradores se abrazan llorando de alegría.
—¡Animo, compañeros!—grita Pietro—.¡Un esfuerzo más, y estamos salvados!
Pero en aquel instante un hombre enjuto, de barba rala y canosa y ojos penetrantes revestidos de gafas, avanza algunos pasos sobre la arena, saca de su mochila unos gemelos de mar, y escruta el horizonte por todos lados. Era el sabio de la expedición.
—¡Esperad! ¡No os alegréis tan pronto, desgraciados! Eso que percibís no es el oasis, sino la imagen de las montañas que dejamos muy atrás. La capa de aire en contacto con la arena se hace, por el calor que ésta irradia, menos refractiva que las que están sobre ella. Los rayos de los objetos distantes, que caen oblicuamente sobre esta capa, no la atraviesan sino que resbalan antes de penetrarla, y se reflejan totalmente a lo alto. Ese fenómeno de espejismo ha sido fatal a muchos en el desierto.
Estas palabras alzaron un coro de lamentos e imprecaciones en la caravana. Pietro le enseña los puños, gritando:
—¡Maldito seas, sabio!, ¡maldito seas!—Y dirigiéndose a sus amigos, les dice:—Ya lo oís: no nos queda ninguna esperanza. Sepamos morir como hombres, y ya que tenemos en nuestras manos la carga de pólvora que puede librarnos de algunas horas de agonía, utilicémosla en nuestro provecho.
—¡Todavía no!—gritó una voz alegre.
Era un estudiante aficionado a la filosofía, que se había unido a ellos por el gusto de viajar y hacer observaciones psicológicas.
—Efectivamente—continuó—, allí no hay oasis: la ciencia lo demuestra. Mas ¿por qué abatirse? Caminad como si lo hubiera, y esa esperanza os sostendrá largo rato todavía. Durante algún tiempo viviréis consolados, no lo pasaréis del todo mal, y, ¡quién sabe!, tal vez, al cabo, tengamos la buena suerte de tropezar con una fuente.
Los exploradores quedaron un instante suspensos. El jefe dejó escapar una carcajada, y los demás le imitaron. Por algunos momentos reinó la alegría en aquella gente infeliz.