¡Lástima de metafísica!

III

Al ocuparme en la crítica de Las ilusiones del doctor Faustino, vuelvo á exclamar: ¡Lástima de metafísica!

No comparto, sin embargo, la especie de que esta producción constituya un gran yerro del autor, como muchas veces he oído afirmar.

Las ilusiones del doctor Faustino, aunque en orden á sus proporciones, desarrollo y aliño de la forma se encuentra muy por bajo de Pepita Jiménez, está á la misma altura, y aun por encima, considerando la trascendencia y magnitud del asunto, la verdad de los caracteres y la profunda ironía que envuelve toda la obra.

En España, donde solemos morirnos algunas veces de seriedad, no da gran resultado un estilo como el del Sr. Valera. Se supone que para que salgan bien las cosas es necesario hacerlas con la mayor gravedad posible, casi sin pestañear. Y mucho menos se comprende que el escritor descienda de esa prosa campanuda é impasible, sin olor, color ni sabor ni otros accidentes de pan y vino, á una más familiar y corriente, sin moldes forjados de antemano, donde se ríe cuando se tiene gana y se llora si hay algo que lo merece.

El que tal prosa emplee en sus escritos, créame usted, Sr. Valera, si se llama Juan no pasará de Juanito.

Acaso, y sin acaso por ser Las ilusiones del doctor Faustino una de las novelas más picantes, más sustanciosas y mejor intencionadas que se hayan producido en España y fuera de ella no ha conseguido á su salida por el mundo más que desaires y vejámenes.

Yo voy á estar más fino, aunque no tanto que me pase. Doy por leída la obra, para evitarme la molestia de narrar el argumento, y paso con la mayor frescura á decir mi opinión.

Vuelven á ser las ilusiones y los sueños de un joven el tema en que se emplea la perspicua inteligencia de Valera. Mas las ilusiones del héroe de esta novela no toman el rumbo generoso que las de D. Luis de Vargas, no salen á espaciarse por las luminosas esferas de la religión ni por los campos inmarcesibles del sacrificio, son ilusiones más caseras y no trascienden del yo bastante enrevesado del doctor Faustino.