La obra no tiene, ni con mucho, la trascendencia y significación que Las ilusiones del doctor Faustino ni la originalidad de Pepita Jiménez. En cambio uno de sus tipos, el de D.ª Blanca, está trazado con más brío del que Valera acostumbra, y su acción, aunque excesivamente sencilla, es rápida é interesante.
Señor Presidente, me siento fatigado y ya no tengo más que decir sobre el Sr. Valera.
Se levanta la sesión.
D. MANUEL FERNÁNDEZ Y GONZÁLEZ.
O sé cómo arreglarme para decir algo bueno del Sr. Fernández y González. Mucho temo no llegar á decirlo. Por más que lo intento no consigo desechar de mí cierto rencor y mala voluntad hacia su persona ó personalidad, que es lo más de moda, y como soy tan impresionable y tengo tan poco peso (cinco arrobas escasas), lo más probable es que le suelte alguna pulla de mal género, impropia por entero de mis antecedentes y de mis años.
Pero, Señor, ¡quién me habrá metido á mí á crítico!