La crítica se ha portado con esta obra tan mal como la Compañía de Jesús con su autor. El lector que haya leído el primer tomo notará al leer el segundo que vale mucho más la segunda parte que la primera, y la tercera muchísimo más que la segunda. Este sol, que iba levantándose por momentos y brillando cada vez con más vivos resplandores, un año después cae en el sepulcro. Todos son misterios en Gracián, su vida, su muerte, su obra.
No lo es menos su bibliografía. En el Prólogo al primer tomo puse lo que trae Latasa acerca de El Criticón. Ni Gallardo ni Salvá ni Brunet dicen nada de particular. Heredia (4.246) pone la primera parte de El Criticón como impresa en Zaragoza, 1651; otra edición en Huesca, 1653; otra en Madrid, 1657. Fitzmaurice-Kelly, en su última edición de la Historia de la Literatura Española, Madrid, 1913, conténtase con poner entre paréntesis estas mismas fechas (1651, 1653, 1657). ¿Tomólas de Heredia ó ha visto ejemplares? En la Biblioteca Nacional de Madrid sólo hay un ejemplar, muy maltratado, de la primera edición de la segunda parte, Huesca, 1653.
De estas dudas, que ya tenía al escribir mi Prólogo, salí después de impreso el primer tomo, por haber logrado en Aragón un magnífico ejemplar de la primera edición de cada una de las tres partes de El Criticón, verdadero tesoro por lo raro; pero, sobre todo, por ser la edición primera de esta obra sin par en todas las literaturas. Comuniqué luego la noticia á mi excelente amigo R. Foulché-Delbosc, el más entendido de los hispanófilos extranjeros, preguntándole qué sabía acerca de estas primeras ediciones, y entre otras cosas me respondió: “El Museo Británico posee ejemplar de las tres primeras ediciones de El Criticón, ó si se quiere, ejemplar de la parte primera, de la parte segunda y de la parte tercera, cada una en su primitivo estado, con las fechas que señala Fitzmaurice-Kelly; de donde deduzco que casi seguramente vió dichas ediciones en el referido Museo Británico... Y ya que estamos hablando de Gracián, sepa usted que en el último número de la Révue Hispanique de 1913 habrá un estudio de cuatrocientas páginas sobre este autor.”
Ya que al preparar el primer tomo de esta edición de El Criticón, que publica “Renacimiento”, no podía disponer de las primeras ediciones, me he aprovechado, al menos, de las que hoy poseo para la publicación del segundo tomo, el cual puedo asegurar que es copia fiel de ellas: la segunda parte de la primera edición de Huesca, 1653; la tercera parte de la primera edición de Madrid, 1657, mudadas tan sólo la ortografía y puntuación.
Véase la portada de la primera edición de cada una de las tres partes:
El Criticón | Primera Parte | en la Primavera | de la niñez, | y en | el Estío de la ivventud. | Autor García de Marlones, | y lo dedica | al valeroso cavallero | Don Pablo de Parada, | de la Orden de Christo, | General de la Artillería y Governa | dor de Tortosa. | Con Licencia. | En Zaragoza, por Ivan Nogves, y á su costa. | Año M. DC. LI.
El Criticón | Segunda Parte. | ivyziosa cortesana | filosofía, | en el Otoño de la | varonil edad. | por | Lorenzo Gracián. | y | lo dedica | al Serenissimo Señor | D. Ivan de Austria. | Con Licencia, | En Huesca: Por Iuan Noguès. Año 1653. | A costa de Francisco Lamberto, Mercader de Libros. | Véndese en la Carrera de San Gerónimo.
El Criticón, | Tercera parte. | en el Invierno de la vejez. | por Lorenzo Gracián. | y lo dedica | al Doctor Don Lorenço Francés de Vrritigoyti, | Deán de la Santa Iglesia de Siguença. | Con Privilegio. | En Madrid. Por Pablo de Val. Año de 1657. | A costa de Francisco Lamberto, véndese en su casa | en la Carrera de San Gerónimo.
Sólo he de añadir que ediciones tan raras como éstas, de las cuales no hay ni en Madrid otro ejemplar que el mío completo de las tres partes y el maltrecho de la segunda parte de la Nacional, que sólo se conoce además el ejemplar del Museo Británico, y que hasta ahora fueron enigma para los bibliógrafos, deberían reproducirse con todos sus pelos y señales para que la república de las letras goce en su entereza una de las más poderosas obras del ingenio español, y la crítica acabe de levantar á Baltasar Gracián al encumbrado puesto que merece en la Historia de la Filosofía y de la Literatura.
Julio Cejador.