Acerquemonos con precaucion por temor de no sobrecogerle: parece que ya titubea.
MANFREDO.
Las montanas se han abierto un camino al traves de las nubes, y con su choque han hecho temblar toda la cordillera de los Alpes, cubriendo de escombros los verdes valles, deteniendo el curso de los rios por su caida repentina, reduciendo sus aguas en turbillones de vapores y forzando al manantial a que se forme una nueva madre. Asi cayo en otros tiempos el monte Rosemberg minado por los anos. iQue no hubiese caido sobre mi!
EL CAZADOR.
iAmigo tened cuidado! el dar otro paso pudiera seros fatal. Por el amor del Criador, no permanezcais a la orilla de este precipicio.
[Manfredo continua sin oirle.]
MANFREDO.
iHubiera sido un sepulcro digno de Manfredo! mis huesos habrian descansado en paz bajo un monumento semejante, no hubieran quedado sembrados sobre las rocas, viles juguetes de los vientos, como van a serlo, despues que me haya precipitado… iA Dios bovedas celestes; que vuestras miradas no me reprendan mi accion, vosotras no estais hechas para mi! iTierra, yo te restituyo tus atomos!
[Cuando Manfredo va a precipitarse, el cazador le coge y le detiene.]