LA ENCANTADORA DE LOS ALPES.

Hijo de la tierra, yo te conozco; igualmente que los secretos a que debes tu poder, te conozco por un hombre de pensamientos profundos, estremoso en el mal y en el bien, fatal a los otros y a ti mismo; te esperaba, ?que quieres de mi?

MANFREDO.

Admirar tu hermosura, nada mas. El aspecto de la tierra me sumerge en la desesperacion; busco un refugio en sus misterios, huyo cerca de los espiritus que la gobiernan; pero ellos no pueden socorrerme; les he pedido lo que no pueden darme, no les pido nada mas.

LA ENCANTADORA.

?Que es pues lo que pides, que no pueden concedertelo aquellos que lo pueden todo y que gobiernan los elementos invisibles?

MANFREDO.

?Para que repetire la relacion de mis dolores? seria en vano.

LA ENCANTADORA.

Yo los ignoro, tened la bondad de referirmelos.