Guarda silencio; y para mi es una respuesta cruel.
NEMESIS.
Mi poder no va mas lejos. Principe del aire, tu solo puedes ordenarle el hacer oir su voz.
ARIMAN.
Espiritu obedece a este espectro.
NEMESIS.
iTodavia calla! no esta pues bajo nuestro imperio, pero pertenece a otros poderes. Mortal, tu pregunta es escusada, y nosotros estamos confusos igualmente que tu.
MANFREDO.
iEscuchame! iAstarte, mi querida, oyeme y dignate hablarme! He sufrido tanto, sufro todavia tan cruelmente imirame! ila muerte no te ha cambiado tanto, como yo debo parecerlo a tu vista! tu me amaste demasiado tiernamente y mi amor era digno del tuyo. No hemos nacido para atormentarnos uno y otro de este modo por culpable que haya sido nuestro amor. Dime que no me detestas, que yo solo sea castigado por los dos, que tu seras recibida en el numero de los bienaventurados y que yo debo morir. Porque hasta ahora todo lo que hay de mas odioso conspira a encadenarme con la existencia, a una existencia que me hace ver con terror la inmortalidad, y un porvenir semejante a lo pasado. No puedo encontrar ningun descanso. Ignoro yo mismo lo que deseo y lo que busco, y no siento sino lo que tu eres y lo que soy. Quisiera oir tu voz todavia una vez antes de morir, la voz que para mi oido era la mas dulce melodia. Respondeme, io querida mia! te he llamado en las sombras de la noche; he asustado a los pajaros dormidos bajo las hojas silenciosas, he despertado al lobo en las montanas, y he hecho conocer tu nombre a los ecos de las cavernas mas sombrias. El eco me ha respondido, los espiritus y los hombres tambien me han respondido, tu sola has permanecido muda. He visto sucederse el giro de las estrellas en la boveda celeste; he dirigido mi vista hacia ellas para ver si podia descubrirte; he recorrido la tierra para ver si encontraba alguna cosa que se te pareciese: dignate de hablarme finalmente; mira a esos espiritus que nos rodean que se enternecen al oir mis quejas; yo los miro sin terror y solo lo tengo por ti; dignate de hablarme aunque no sea sino para manifestar tu enojo; dime a lo menos… Yo no se lo que deseo; pero dejame todavia oir tu voz por la ultima vez.