?Que te importan mis crimenes? ?Seran castigados por otros crimenes o por otros mayores criminales? Vuelve a sumergirte en el infierno, yo permanezco aqui; tu no tienes ningun poder sobre mi, y se que nunca me poseeras. Lo que he hecho, esta ya hecho; llevo en mi pecho un tormento al cual no anadira nada el que puedes causarme; un alma inmortal se recompensa o se castiga a si misma; independiente de los lugares y de los tiempos, lleva consigo el origen y el termino de de sus males; una vez despojada de su cubierta mortal, su sentimiento interno no presta ningun color a los vagos objetos que la rodean, pero se encuentra absorbida en las penas o en la dicha que nacen del conocimiento de sus crimenes o de sus virtudes. Tu no has podido tentarme ni enganarme un momento: ?porque vienes a buscar una presa que jamas te pertenecera? Me he perdido a mi mismo, y sere mi propio verdugo. (A todos.) Huid, demonios impotentes; la mano de la muerte esta sobre mi, pero no la vuestra.

[Los demonios desaparecen.]

EL ABAD.

iAy! vuestra frente se pone palida, vuestros labios pierden el color, vuestro corazon esta oprimido, y vuestros acentos salen con un sonido ronco de vuestro pecho palpitante. Dirigid vuestras oraciones al cielo, suplicad a lo menos con el pensamiento … pero no os entregueis a la muerte de este modo.

MANFREDO.

Esto es hecho, mis ojos no pueden mirarte, todo se mueve a mi rededor, y la tierra parece que se hunde bajo mis pasos. A Dios padre mio; dadme la mano.

EL ABAD.

Esta fria … tambien lo esta su corazon. Una sola suplica… iAy! ?que es lo que va a sucederle?

MANFREDO.

Anciano, el morir no es dificil.