Todavia un momento; mientras que estamos aqui quisieramos serte utiles. Piensa bien en esto; ?no hay algun otro don que pudieramos hallar digno de serte ofrecido?
MANFREDO.
Ninguno: esperad sin embargo… Un momento antes de separarnos, quisiera veros cara a cara. Oigo vuestras voces, cuya dulzura melancolica se asemeja a las armonias melodiosas en medio de un lago cristalino; veo la inmovil claridad de una grande estrella, pero nada mas. Pareced a mi presencia tales como sois, uno despues de otro o todos juntos, pero en vuestra forma acostumbrada.
EL ESPIRITU.
Nosotros no tenemos otra forma que la de los elementos de los que somos el alma y el principio; pero designanos la forma que quieras, y sera la que adoptaremos.
MANFREDO.
Poco importa la forma; no hay ninguna sobre la tierra que sea hermosa o hedionda para mi: que aquel que entre vosotros este dotado de mas poder, tome el aspecto que le convenga. Yo lo espero.
[El septimo Espiritu aparece bajo la figura de una hermosa muger.]
EL SEPTIMO ESPIRITU.
Miradme.