III
Niños, alzad las inocentes palmas
Y ardan en entusiasmo vuestras almas
Honrando á la virtud,
Que niños cual vosotros vuestros padres
Descendieron del seno de sus madres
Para destruir la dura esclavitud.
IV
Vírgenes puras, como el sol hermosas,
Que os coronais con perfumadas rosas
La frente virginal;
Cubrid con ellas los sepulcros yertos
De los valientes por la patria muertos
Que duermen sobre almohada terrenal.
V
Sacerdotes del Dios crucificado,
Quemad sobre el altar inmaculado
Inciensos al Señor,
Y suba entre la nube de humo denso
La sublime oracion de un pueblo inmenso
Que ensalza de la patria al Redentor.
VI
Legisladores de alta inteligencia,
Que alumbrasteis del pueblo la conciencia
Clamando: Fiat lux!
Si los campeones dieron altos hechos,
Vosotros proclamasteis los derechos
De la igualdad, que predicó Jesus.
VII
Ancianos, cuya mano temblorosa
Nos indica la ruta misteriosa
Que debemos seguir;
Bendecid con amor á vuestros hijos,
Para que sigan con los ojos fijos
La estrella que los lleve al porvenir.