III
EL APÓSTOL DE BERANGER
(DEDICADO Á LAMENNAIS)

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¿Á dónde vas?—Voy á salvar al mundo
Propagando de Dios la ley de amor.
—Apóstol, tu labor será infecundo,
Ven al festin, y enjuga tu sudor.
—No, no: yo voy á emancipar el mundo
De Dios, siguiendo santa ley de amor.
¿Á dónde vas?—Á predicar al hombre
La justicia, la paz, la caridad!
—No corras ¡ay! en pos de un vano nombre
Que jamas se convierte en realidad.
—No, no: yo voy á predicar al hombre
La justicia, la paz, la caridad!
¿Á dónde vas?—Á las humanas almas
Voy á enseñar la senda de los cielos.
—Busca otro triunfo entre gloriosas palmas
Consagrando á la musa tus desvelos.
—No, no: yo voy á las humanas almas
A enseñar el camino de los cielos.
¿Á dónde vas?—Á alzar en las campañas
Templos al Dios que cria la gramilla.
—Huye del precipicio en las montañas,
Teme de bandoleros la gavilla.
—No, no: yo voy á alzar en las campañas
Templos al que bendice la gramilla.
¿Á dónde vas?—En medio á las ciudades
Voy á purificar los corazones.
—Deten, que si al impío no persuades
La rabia exaltarás de las pasiones.
—No, no: yo voy en medio á las ciudades
Á curar los viciados corazones.
¿Á dónde vas?—Buscando al aflijido
Para decirle: Solo Dios es fuerte!
—¡Ah! teme al poderoso envanecido,
Y que el esclavo contra tí despierte!
—No, no: yo voy buscando al afligido
Para decirle: Solo Dios es fuerte!
¿Á dónde vas?—Á recorrer la tierra
Confortando creyentes que flaquean.
—¡Qué! la edad, las fatigas y la guerra
No han domado tus sienes que blanquean?
—No, no: yo voy á recorrer la tierra,
Y á confortar creyentes que flaquean.
¿Á dónde vas?—Á quebrantar los yugos
Con que oprimen al pueblo los tiranos.
—¡Tiembla! te entregarán á los verdugos,
Y el pueblo inerme batirá las manos.
—No, no: yo voy á quebrantar los yugos,
Con que oprimen al pueblo los tiranos.
¿Á dónde vas?—Á confesar mi culto
En presencia del Juez y sus lictores.
—Se perderá tu voz en el tumulto
Que alzarán los serviles oradores.
—No, no: yo voy á predicar mi culto
En presencia del juez y sus lictores.
¿Á dónde vas?—Voy á entregar mi cuello
Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
—Dí una palabra y de tu gracia el sello
Pondrá la mano que las leyes guarda.
—No, no: yo voy á doblegar mi cuello
Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
¿Á dónde vas?—Entre ángeles divinos
Á descansar en brazos de mi Dios.
—Tú nos conviertes; sigue tu destino!
En tu sepulcro llorarán! ¡Á Dios!
—Sí! sí: yo voy entre ángeles divinos
Á descansar en brazos de mi Dios!

IV
LO QUE ES AMOR
(IMITACION DE V. HUGO)

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Al principio, el amor es un espejo,
Do la coqueta busca su reflejo
Llena de vanidad:
Mas tarde al corazon dá grata calma
É inoculando la virtud en el alma
La impregna en castidad:
Y luego es un abismo en que la mano
Un borde de que asirse busca en vano,
Y resbalan los piés:
Como sucede al niño, que inocente,
Se contempla y se baña en una fuente,
Y se ahoga despues!