La paz hermosa descendió á la tierra
Sembrando su camino de oro y flores
Apagando del genio de la guerra
Con su aliento los rayos destructores.
«¡Ah! dijo ella en el valor iguales
«Hijos todos del mundo americano,
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.
«¡Infelices! el odio va á mataros:
«Sufris penoso y agitado sueño:
«Abandonais el bien para amarraros
«En el carro triunfal de vuestro dueño.
«Inmenso es vuestro hogar, y en él hay sitio
«Para el rico y el pobre y el anciano.
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.
«Dais fuego del vecino á la techumbre
«Y el aquilon lo lleva á vuestro lado,
«Y al resplandor de la siniestra lumbre
«La reja cae del brazo mutilado.
«En el límite estrecho que os separa
«Nada está puro del licor humano.
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.
«En las ciudades do el incendio brama
«El cacique con látigo sangriento,
«Abusando del triunfo que le infama
«Marca y cuenta los hombres ciento á ciento.
«Débil rebaño que se inclina inerme
«Á un yugo ó deshonroso ó inhumano!
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.
«Enmudezca la trompa fratricida
«Y cure la piedad vuestros dolores,
«Sin prodigar vuestra preciosa vida
«Ni á torpes demagogos ni á opresores.
«De los meteoros conjurad la influencia:
«Disiparánse como el humo vano.
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.
«Si, libre en fin, América respire,
«Sobre el pasado caiga espeso velo,
«Y al son de dulce lira que suspire
«Quemad inciensos, fecundad el suelo;
«Y la riqueza guiando á la esperanza
«Recojerá los frutos del verano.
«Pueblos, formad una Santa-Alianza
«Y presentaos la mano.»
Así dijo la vírgen adorada
Y la tierra de amor se estremeció,
Y de brillantes flores esmaltada
Como en la primavera se miró.
¡Ah! que se olvide el nombre de estrangero,
Que el estrangero sea nuestro hermano.
Pueblos, formemos una Santa-Alianza
Y enlacemos la mano.
VIII
EL PESCADOR DE PERLAS
(IMITACION DEL FRANCÉS)
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Cuando la reina, su soberbia frente
Quiere adornar con joya refulgente,
De precio sin igual,
Le dice al pescador:—«Baja á los mares,
Y róbale á sus genios tutelares
La perla de sus urnas de cristal.»
Y el pescador con ánimo sereno
Del mar se precipita al hondo seno...
¡Al sepulcro talvez!
Y por las frias ondas arrastrado
Arranca su tesoro al mar airado,
Que lleva de su reina ante los piés.
Yo soy el pescador, amiga mia,
Tú eres la reina, que si acaso un dia
Pidieses á mi ardor
Una joya de adorno á tu belleza,
Como esclavo, en el mar de mi cabeza
Fuera á buscar la perla del amor.
IX
Á UNA MUJER
(IMITACION DE VICTOR HUGO)
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