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Y sus hijas tambien con patriotismo,
Bendan al que cayó con heroismo.

Las damas Orientalas y Argentinas fundaron á su costa un hospital de sangre, en que fueron asistidos personalmente por ellas, mas de dos mil heridos del sitio de Montevideo.

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El mundo entero aplaudia ese golpe.

No necesito confesar que he tenido muy presente la bellísima imprecacion del Sr. D. José Rivera Indarte, en su elocuente y erúdito discurso: «Es accion Santa Matar á Rosas»—Con este motivo transcribiré en este lugar mi opinion sobre la doctrina del tiranicidio, predicada por Rivera Indarte. Hé aquí lo que dije al escribir su biografía: «Sin aceptar el tiranicidio como doctrina absoluta, sin creer que un puñal pueda operar una revolucion social, y sin participar del entusiasmo poco reflexivo que ha colocado una corona sobre las sienes de Bruto matador de Julio César ¿quién es aquel que llamaria bárbaro y criminal al brazo levantado contra Rosas? ¿Quién aquel que reputaria inmoral la accion de acabar con una existencia manchada por el crímen, de paralizar una mano apta tan solo para el degüello, y de librar á la sociedad ultrajada de un verdugo que ha conculcado las leyes humanas y divinas?—No han faltado sin embargo enemigos de Rosas que hayan calificado de inmoral, la predicacion de acabar con la vida de Rosas, elevada al rango de teoría política y de medio lícito de guerra. Nosotros sin desconocer que como doctrina y como medio de guerra puede ser funesta y corruptora, aplicada á un hombre cuyo proceso ha sido formado por la conciencia universal, y considerando su desarrollo como la piedra destinada á dar filo al puñal tiranicida, no nos sentimos con fuerzas para reprobar una accion que aplaudiríamos si hubiera tenido lugar, como aplaudimos á Carlota Corday, la vengadora de la virtud, aunque su heróico sacrificio haya sido estéril para la libertad de su patria.»

Todas estas notas, hasta el número 22 fueron escritas en 1844, y la publicacion en el mismo año, con la composicion á que le refieren en un libro que lleva por título Cantos de Mayo.

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Mueren para vivir vida inmortal.

«Cuyos nombres viven en el libro de la vida, inmortales en la memoria de los mortales. (El Inca Garcilaso.—Comentarios del Perú.»)