Es una creencia popular en el Oriente que las lágrimas de los niños se convierten en perlas al caer en el mar.

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JOSÉ CAMPON

El 19 de Octubre de 1839, hallándose acampado el ejército de la República Oriental sobre el Arroyo del Sauce, frente al paso de Seferino (Santa Lucía Chico) una division enemiga de mil quinientos hombres trató de forzar el paso del Sauce. Veinte hombres que lo ocupaban lo sostuvieron valientemente, hasta que envueltos por el número tuvieron que abandonarlo. El oficial que los mandaba se llamaba don José Campon, capitan del primer escuadron de Tiradores de la Libertad que era la Escolta del Presidente General en Gefe. Habiendo recibido Campon por dos veces la órden de sostener el paso á todo trance, mandó decir al gefe de la avanzada, que lo era el coronel Santander, estas notables palabras: «Dígale usted al coronel que los enemigos son mas de mil, que si quiere que me haga matar con mi gente, que me haré matar.» No habia aun concluido de pronunciar estas palabras cuando el paso fué forzado y arrollada toda su fuerza. Santander cargó en proteccion de Campon y fué derrotado; en seguida el coronel Blanco, gefe de vanguardia cargó con el Escuadron núm. 7 de Milicias y el de tiradores de la libertad, los que despues de tres cargas fueron arrollados, dejando en el campo treinta y nueve muertos, entre ellos, al capitan Campon y al subteniente Alberdi. El coronel Nuñez se avanzó entonces con su division y al amago de la carga se retiraron los enemigos.

Tal es el episodio sobre el cual está fundado este romance histórico, género poco cultivado por nuestros poetas, sin embargo de ser uno de los mas adecuados para popularizar los recuerdos de la historia primitiva, y para cantar los grandes hechos y los sangrientos combates de la lucha de la independencia y de la guerra civil.

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Pidamos para el campo las mieses abundosas,
El pan para los pobres, virtud á las hermosas,
Y para el pueblo todo la luz de la razon.

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«Dad á nuestros campos mieses abundosas,
«Aunque niegues su brillo á los metales;
«Dad naves á los puertos,
«Pueblos á los desiertos,
«A las armas victoria,
«Alas al génio y á las musas gloria.»
OLMEDO—Canto á Junín.

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