Cuyo vivífico rayo
Como un martillo de oro,
Te dió el acento sonoro
De la estátua de Mennon.

Es bien conocida la poética tradicion que cuenta que, el primer rayo del sol naciente, que heria la estátua de Mennon, la hacia producir un sonido armónico. Lamartine se ha servido alguna vez de esta comparacion, pero sin desenvolver la imágen.

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Muera yo así en mi patria redimida,
Dejándola con gloria y libertad!

Estos versos se publicaron en 1838.

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Y que te brinde copa reluciente
Y al apurarla llena de embriaguez,
En la lengua te pique una serpiente
Que se alce enfurecida de la hez.

Al hablar de las torturas del infierno, era imposible no traer á la memoria los admirables versos del Dante en el Canto XXV de su poema, en que describe el suplicio de los ladrones, pintando á las culebras, devorando á aquellos, cambiando de forma y transformándose recíproca y sucesivamente unos y otros, ya en culebras ya en hombres, oprimidos por los anillos de los reptiles.

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Y levantando un coro de clamores
Los demonios al son de ronca trompa etc.