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Á SANTOS VEGA

Esta composicion pertenece á un género, que puede llamarse nuevo, no tanto por el asunto cuanto por el estilo. Las costumbres primitivas y originales de la Pampa han tenido entre nosotros muchos cantores, pero casi todos ellos se han limitado á copiarlas; en vez de poetizarlas, poniendo en juego sus pasiones modificadas por la vida del desierto, y sacando partido de sus tradiciones y aun de sus preocupaciones. Así es que, para hacer hablar á los gauchos, los poetas han empleado todos los modismos gauchos, han aceptado todos sus barbarismos, elevando al rango de poesía una jerga, muy enérgica, muy pintorezca y muy graciosa, para los que conocen las costumbres de nuestros campesinos, pero que por sí solo no constituye lo que propiamente puede llamarse poesía. La poesía, no es la copia servil, sino la interpretacion poética de la naturaleza moral y material, tanto en la pintura de un paisaje, como en el desarrollo lógico de una pasion ó de una situacion dada. Así como en pintura ó en estatuaria, la verdad artística no es la verdad material, puesto que no es el mejor retrato el que mas exactamente copia los defectos, así tambien la verdad poética es muy distinta de la realidad, es decir, que sin ser precisamente el trasunto de la vida de todos los dias, es sin embargo hasta cierto punto su idealizacion, que sin perder de vista el original, lo ilumina con los colores de la imaginacion, agrupa en torno suyo los elementos que no se encuentran reunidos en un solo individuo, y que no obstante existen dispersos, y que reunidos forman lo que se llama un tipo. Así es como he comprendido siempre la poesía, y así la han comprendido todos los grandes maestros, si estudiamos con atencion sus obras. La elegía á Santos Vega no es sinó la aplicacion ingénua de esta teoría: en ella he procurado elevarme un poco sobre la vida real, sin olvidar el colorido local y sin dejar de mantenerme á la altura de la inteligencia del pueblo. Por lo demas, ella se funda en la tradición popular que ha hecho de Santos Vega una especie de mito; que vive en la memoria de todos, envuelto en las nubes prestigiosas del misterio.

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De noche bajo de un árbol
Aparece triste bela.

Tal es el nombre que los gauchos dan á los fuegos fátuos que se levantan de los sepulcros, y que suponen ser el alma en pena de los muertos.

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Y lo ha de escuchar el gaucho
Tendido en su duro lecho,
Mientras en pajizo techo
Cante el gallo matinal.

Reminiscencia de un pensamiento de Thomas Grey, que aunque lejana, tuve presente al escribir estos versos.

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