"Creo que en toda la costa no hay un punto que ofrezca las ventajas de esta bahia: porque, á mas de ser bastante abrigada, á pesar de su grande extension, es tambien el único paso para llegar al Colorado, por ser las bocas de afuera de esto rio casi siempre impracticables, aun para las embarcaciones pequeñas.

"Entré en el Colorado por la canal chica: este rio se divide en una porcion de brazos, que forman otras tantas islas, pero todas anegadizas y pantanosas. La corriente baja con mucha fuerza, y trae tanta arena que las canales se obstruyen. Al salir de este rio para seguir la costa hacia el norte, hallamos tan poca agua que varamos con una canoa chica. Como á nueve leguas del Colorado encontre la Bahia de Brightman, etc."

Desde entonces no se oyó hablar mas del Colorado, hasta la campaña de 1833, en que el Sr. General Rosas, cuyo cuartel general ocupaba las márgenes de este rio, ordenó que se emprendiese su reconocimiento. Mientras la goleta San Martin penetraba por la boca del rio, dos botes, que se construian en las inmediaciones del campamento, debian seguir los movimientos de la division Ramos, para elevarse hasta donde les era posible hacerlo. La San Martin muy cargada, y calando nueve cuartas, pasó por la barra, y el 27 de Julio fondeó á dos cuadras del campamento, que, segun las observaciones del astrónomo del ejército, se hallaba en los 39° 37' 58" 5"' de latitud, y á los 64° 53' 55" 30"' de longitud, al oeste del meridiano de Paris.

La boca del Colorado, que Villarino colocó en los 39° 57,' y el capitan Morell[12] en los 39° 49', segun el capitan Bathurst, yace en los 39° 55'. Sus demás observaciones se hallan en el parte que insertamos á continuacion de este discurso.

"El rio Colorado, segun se colige del diario del Ejército[13], corre sobre arena, y tiene de ciento á docientas varas de ancho. Solo dá paso en el invierno, pues en verano está siempre lleno y muy profundo: los indios lo pasan en balsas de sauce. Sus costas son poco barrancosas, y pobladas en lo general de árboles de sauce colorado y blanco. Cuando está crecido en verano inunda una parte de los grandes llanos que se abren en sus márgenes. Los pastos de estos son de los mejores engordes, y en los altos son fuertes y excelentes para el pastoreo."

El nombre que lleva este rio, uno de los mas caudalosos de las pampas, es la traduccion literal de Coli-leufu que le dan los indios. En algunos mapas publicados en Inglaterra y en Francia se le dá tambien el título de Primer Desaguadero, y el de Segundo al Rio Negro que le sigue inmediatamente al sud: esta denominacion, cuyo origen ignoramos, es exacta, porque efectivamente por estos dos rios desaguan al mar los infinitos raudales que bajan de la Cordillera, y los que se forman en las pampas, en una extension comprendida entre las costas del Oceano y las cumbres de los Andes, por el espacio de cerca de 12 grados de latitud. Pero nada mas incorrecto que el curso de ambos rios, segun los representan los modernos geógrafos: ni es estraño que los desconozcan, siendo tan escasas las nociones que se tienen generalmente de la topografia interior de este pais. Es de sentir que en la última campaña al desierto, la division Ramos no hubiese continuado sus marchas en la direccion que seguia, para resolver practicamente el problema del origen del Colorado. Si fuesen ciertas las noticias transmitidas por un observador moderno[14], deberiamos buscar sus fuentes en la misma Cordillera, entre los 36 y 37 grados de latitud, y seguir su curso por las inmediaciones de Muinlin[15], y al sur de Payen[16]: en lo que no cabe duda es, que ningun rio de la provincia de Mendoza desagua en el Colorado, al menos de un modo aparente. El Desaguadero, que fluye de las lagunas de Huanacache, el Tunuyan[17], el Diamante, despues de haber derramado sus aguas en las cienagas que encuentran, se pierden en una gran laguna que se forma á las faldas de Limeñ-Mahuida[18]; y es probable que esta inmensa acumulacion de aguas pase por meatos subterraneos á aumentar el caudal del Colorado, que es el único rio que corre por aquellas inmediaciones: lo que nos induce á creerlo son los grandes tremedales que cubren sus orillas, y que suponen una infiltracion copiosa y perenne.

Falkner, cuya Descripcion de Patagonia contiene noticias importantes, habla de un modo muy inexacto del Colorado: talvez es la parte mas defectuosa de su obra. Imbuido como estaba de que este rio "recibia cerca de San Juan y de Mendoza las aguas del Tunuyan, para perderse despues en las lagunas de Huanacache;" sostuvo este error con la especie de un buque español que naufragó en la Bahia Anegada[19], y cuya tripulacion llegó por el Colorado hasta la segunda de estas ciudades: de donde inferia que no quedaba la menor duda sobre el curso de este rio, tal cual él lo habia descrito: (the course of this river therefore is established past all doubt[20]). Citamos sus mismas palabras para hacer sentir la necesidad de leer con desconfianza lo que se ha divulgado hasta ahora sobre la topografia de estas provincias. La que puede perfeccionarla es la obra de los Sres. Fitz-Roy y King[21], recien anunciada en Inglaterra, sobre la Costa Patagónica y el Estrecho de Magallanes, por ser el producto de muchos años de diligentes é ilustradas investigaciones. Sentimos no haber podido tomar conocimiento de los planos que sus autores enviaron á Buenos Aires, y que nos hubieran ayudado á completar estas noticias.

Las costas del Colorado, tan yermas en el dia, abrigaban en otros tiempos tribus numerosas. Los "Diuihets" y los "Chechehets,"[22] á quienes los españoles llamaban Pampas: los "Puelches" y los "Tehuelches," mas conocidos con el nombre de Serranos ó Patagones, poblaban estas vastas soledades[23], de donde se lanzaban como fieras sobre nuestros establecimientos rurales. Cuando se emprendió por primera vez el reconocimiento del Colorado, el gefe de mas séquito de estas parcialidades era el famoso Chanel, ó Cacique Negro, que fué por muchos años el terror de nuestra provincia: Villarino estrechó relaciones íntimas con él, sin sospechar que debia ser su verdugo. Reservamos los detalles de esta tragedia para nuestro discurso preliminar á la navegacion del Rio Negro.

#PEDRO DE ANGELIS#.

Buenos Aires, 12 de Marzo de 1839.