Salí al amanecer, continuando la casi imposible navegacion de este rio por entre la serrania, hasta la noche que me acampé en una isla, á donde me parece se parte el rio en dos: uno viene del SO y otro del NO, y pienso empezar mañana con el bote á reconocerlos; y en este tiempo tiene la gente lugar de lavar su ropa y afeitarse, que vá para cuatro semanas que no hubo lugar de hacer ninguna de estas diligencias. Toda ponderacion es corta, para demostrar y hacer ver la corriente de este rio: pero bastará el decir que 15 hombres de los mas esforzados de esta expedicion, no pudieron pasar el bote en una corriente que fué preciso pasar, y ha sido menester mandar mas gente que le ayudase, y esto que todos estaban á pie firme tirando de la sirga, siendo así que es un juguete de solos 8 codos de quilla y 2 cuartas, y 23 pies de manga, sin llevar otra carga que 160 brazas de cabo para espia.

Navegué este dia al O corregido 3 millas de distancia, en cuyo punto me hallo de 5 á 6 leguas de la Cordillera, cuchilla ó eminencia que divide las aguas á la mar del S y á la del N.

Esta cordillera, cuanto mas al S, vá pareciendo mas baja, y con mucha menos nieve que la que queda mas al N: hoy se acabó el pan de la chalupa San Francisco, que lo siento muchísimo, si bien hubiera durado mas si no fuera tan mal hecho, la harina de tan mala calidad y el mas inferior que he visto, hecho atropelladamente, y así se pudrió y enfermó la gente de escorbuto[16].

DIA 26.

Al salir el sol, me fuí con el bote á reconocer el rio que entra en el principal por la parte del S, llevando conmigo al carpintero: entré en él, y lo navegué una legua aguas arriba en su orilla por la parte del oriente: hallé 5 fogones viejos y los pellejos de 2 caballos bayos llenos de paja, puestos cada uno sobre cuatro estacas, señal de haber enterrado allí algun cacique. Por esta misma parte se halló un freno, y hay mucha cantidad de maderas de las que conducen las avenidas: estas, pareciéndome de diversas calidades, como tambien al carpintero, y reconociéndolas de superior calidad para cuanto se intente hacer de ellas, é ignorando sus nombres, hice conducir algunas á donde están las otras embarcaciones, á fin de llevar un pedazo de cada calidad al establecimiento del Rio Negro. Estas maderas están ya de mucho tiempo amontonadas por las crecientes, pero sin embargo de ser tan viejas y podridas de las aguas y soles, se conoce su solidez, hermosura, fragancia de algunas, y lo dócil y faciles de trabajar y su duracion.

Este rio viene del SO con mucha rapidez, por un canal profundo y angosto, tiene algunas islas con muy pocos y ruines sauces: la tierra de sus márgenes es infelicisima, pues no es mas que arena y guijarros, y están tan áridos y secos estos campos que causan tristeza, sin caza ni especie alguna de frutos.

En el confluente de estos dos rios hay una chica isla, que es adonde me acampé, y la circunda la mayor parte del rio principal, junto con el que viene del S.

Este rio es del tamaño del Diamante: su agua clara y muy fina: la calidad del fondo es la misma que la del rio principal, que son piedras redondas y lisas, siendo las mayores del peso de una arroba poco mas ó menos.

La separacion de este rio me hace mas dificultosa la navegacion del rio principal.

Aunque los indios dicen que en la separacion de estos rios hay manzanas, yo no las hallo, ni me parecen las tierras capaces de producirlas, pero puede que mas arriba las haya: lo que si se evidencia es el haber maderas buenas en él, por las que tienen las crecientes acopiadas por sus orillas y algunas derribadas con hacha, y que pasan de media vara de diametro, y es cierto que me parecen estas maderas muy buenas para obras, edificios, embarcaciones y arboladuras.