—¿Va usted ya de marcha?—le pregunté.

—Sí; dispusieron que fuera alguna fuerza de paisanos a guardar el paso de Despeñaperros, y yo solicité esa comisión, que me agrada mucho. Allá voy con mi gente. ¿Quieres venir? ¿Has estado en casa de Rumblar?

—De allá vengo.

—¿Y esa familia que está ahí es la de la novia de D. Diego?

—Justamente.

—Creo que van todos para Madrid.

—Así parece.

—¿No sabes cuándo?

—Según he oído, pasado mañana. Esperan saber lo de la capitulación para llevar la noticia.

—¿Conque pasado mañana? Bien.... Adiós. ¿Quieres venir en mi partida?